MISIÓN DE VIDA, PASIÓN Y FALTA DE ESTRATEGIA

“MISIÓN DE VIDA, PASIÓN Y FALTA DE ESTRATEGIA”

5 aprendizajes de una mala estrategia

¿Has escuchado en alguna ocasión que a partir de los 12 años es cuando entramos en contacto con lo que podría ser nuestra misión de vida? ¿qué es sobre esa edad cuando deberíamos preguntar a nuestros padres qué nos gustaba, qué hacíamos, en qué ocupábamos nuestro tiempo sin que las manecillas del reloj fueran un problema y qué realmente se nos daba bien y nos hacía volar?

A los 12 años se forma la autonomía de pensamiento, el niño ya sale del grupo familia y busca un grupo de amigos, es lo que Jung llamaba grupo de transferencia.

Te contaré mi secreto. Cuando tenía 12 años mis padres me regalaron una enciclopedia, en esa época es lo que había, sobre ciencias ocultas y terapias alternativas como premio a haber terminado mi etapa de EGB. El regalo hizo que me evitara hacerles muchas preguntas sobre una de mis pasiones.

Antes de la universidad ni siquiera encontré opción para estudiar ese tipo de estudios no reglado (muy importante en aquella época, y parecido en ésta). Así que esperé a terminar mi etapa seria universitaria, ganar mi dinero para conectar de alguna forma con aquel hobby que siempre había estado presente desde los 12 años. Nunca dejé de leer la enciclopedia, pero se quedó obsoleta.

De alguna forma mi alma quería reencontrarse con esa esencia y de nuevo busqué. Antes, sin internet, la búsqueda era más complicada, pero cuando algo es para ti siempre encuentra la forma de que aparezca… y así comencé mi aventura por el mundo de las terapias alternativas.

Cuando quieres algo, el universo entero conspira para que puedas alcanzarlo.

Comenzó en el año 1999 y no terminó nunca. De esta etapa aprendí que todo tiene una evolución y que no puedes recorrer el final del camino sin haber pasado por los aprendizajes precisos anteriormente. También aprendí que no es lo mismo entender que integrar. Y que aunque te expliquen de nuevo es preciso experimentar. Y lo más importante que aprendí que aunque la formación es importante, mucho mejor es la especialización.

Así que empecé por lo más sencillo, el cuerpo. Mi objetivo era buscar resultados rápidos y concretos. Me apunté a quiromasaje, toqué cuerpos y estudié la anatomía humana. Durante meses dediqué mi tiempo y energía a hacer prácticas gratuitas, hasta que lograra experiencia que nunca era suficiente para dar masajes. Tenía lista de espera.

El modo gratuito solo dejó entrever mi desvalorización, mi falta de confianza y mi no me lo merezco.

No me atreví a cobrar nunca, creía que siempre debía mejorar y que si cobraba el servicio, éste debía ser perfecto.

El síndrome del impostor me acompañó hasta que aborrecí dar masajes, eso no debía ser lo mío.

Seguí apostando por el cuerpo, así que de forma más sutil busqué otras terapias menos cansadas, que de igual forma repartí de forma gratuita durante meses amparándome en las inacabadas prácticas: auriculoterapia y reflexología.

Una vez que entras en el mundo de las terapias, unas te llevan a otras y siempre crees que la mejor tiene el poder que la anterior le faltaba. Al menos esa era mi reflexión para hacer el consiguiente peregrinaje.

Como ya habían avanzado los años decidí dedicarme a otras que trabajaran el cuerpo pero no cansaran el mío y estudié naturopatía, iridiología, medicina china, homeopatía. Hice mis pinitos como naturópata en una herboristería, pero nunca hice nada por vender mis servicios, y por supuesto no llegó a nada.

Cuando llegan grandes crisis buscamos grandes respuestas. Durante todos esos años, en mis cursos aquel profesor me decía cosas que comprendí solo años más tarde.

Solo llega el maestro cuando el alumno está preparado.

Y a veces pensamos que debemos seguir buscando fuera lo que ya hemos aprendido. Buscamos en cursos de crecimiento personal respuestas en lugar de buscar a un profesional que nos acompañe, nuestro ego quiere que sepamos hacer de todo y maestro de todo, aprendiz de nada. Pero eso es algo que también comprendí con los años.

Seguí mi búsqueda y toqué las memorias genealógicas, la descodificación biológica, la hipnosis y todo aquello que tuviera que ver con el inconsciente. Solo el cuerpo ya no me servía. También indagué en el mundo energético, reiki y todo tipo de terapias a distancia.

Toqué el simbolismo, las emociones, la astrología, la numerología. Buscaba respuestas. Todos los buscadores de respuestas nos hemos hinchado a cursos buscando información que ya teníamos y que solo precisaba de poner en acción, pero eso también lo aprendí con los años y la experiencia.

Cuando consideré que estaba preparada decidí dar el salto al mundo del emprendimiento. Ya había hecho todas las terapias conocidas y me lancé. Lo hice a lo bonzo y sin estrategia. Lo hice confiando en que el universo proveería, en el boca a boca, en los conocidos y en que si era buena y sabía tanto todo llegaría.

Tenía la formación adecuada, pero la estrategia equivocada. No tuve en cuenta mirar aquel servicio como un negocio, sino como una misión de vida.

No busqué apoyo, ni publicidad, ni marca personal, ni especialización, ni buyer persona, ni cómo persuadir para vender y por supuesto el proyecto fracasó y tuve que cerrar.

De aquello aprendí que la formación es importante, pero no busqué una especialización. Me centré en lo que hacía sin explicar los beneficios que aportaba, no me detuve a pensar en el cliente que me compraría, ni en las palabras que atraerían a los compradores. No tuve estrategia, ni textos, ni persuasión ni marca ni nada.

También descubrí que no estudié todo aquello para ponerlo en práctica, sino para aprender de mi misma. El mundo de las terapias estaba a mi disposición desde los 12años con una misión: conocerme.

Pero realmente el mayor aprendizaje de todos es ser consciente de que cuando existe un problema debes buscar la solución en el profesional concreto y no intentar aprenderlo todo.

Da lo mejor de ti,

y contrata a un profesional que de lo mejor de él

Mi paseo por las terapias alternativas hizo que las conociera, y sobretodo me enseñaron a conocerme. Me pusieron en el camino del emprendimiento y del cómo deben hacerse las cosas. Solo poniéndolo en marcha descubrí que ese no era mi destino, pero sí es acompañar a emprendedores a conectar con el suyo.

En el mundo del emprendimiento no siempre hay final feliz u objetivo cumplido ,pero siempre existe un aprendizaje. El fracaso empresarial hizo que hoy me planteara que falló en todo el proceso y quiero compartirlo contigo para que no sigas mi recorrido.

Te cuento los 5 aprendizajes de una mala estrategia.

1.- Formación continua.

He aprendido que existen profesionales adecuados para solucionar tu problema, el que sea, que intentar ser tu propio sanador/ hacedor. Que el ego te coloca como aprendiz de todo para buscar fuera lo que un buen profesional te acompañaría a buscar dentro. Un profesional especializado te ofrece su don para solucionar tu problema, de igual forma que tú te enfocas en el tuyo para ayudar a los demás. Solo me llevó 20 años aprenderlo J

2.- Sin especialización.

Toqué todas las terapias y de esto saqué dos tipos de aprendizajes. El primero es que conozco las terapias y su funcionamiento, el mundillo específico, los pormenores y el lenguaje. El segundo aprendizaje es que es mejor especializarte en una que ser aprendiz de todas. Saber de todo es no profundizar en nada.

3.- Gratis.

He aprendido a usar adecuadamente esta palabra mágica. El mal uso de esta fue hacer las cosas gratis cuando detrás lo que había era una desvalorización por el trabajo, o un no me lo merezco. He aprendido sin embargo que dar gratis algo, sí trae beneficios aportando valor, pero si forma parte de una estrategia de negocio, no de un dar con afán de salvador de otros y verdugo de ti mismo.

4.- Emprendimiento.

Aprendí gracias a mi fracaso empresarial que todo negocio requiere una investigación y una estrategia. Por mucha pasión que le pongas, sin estrategia, no llegará a nada. Que es preciso contar con los profesionales adecuados en cada sector para que el proyecto de frutos y no querer abarcar uno mismo todo porque el resultado no será el deseado.

5.- El boca a boca.

He aprendido que el mundo del boca a boca funcionaba, pero ya poco. Los clientes llegan a cuentagotas y no sirve para vivir de tu negocio y que existen profesionales del marketing que te ayudarán a sacarlo adelante para que tu boca a oreja y tu profesionalidad sea reflejada con las palabras adecuadas. Déjate guiar, asesorar y da a cada profesional su puesto para que todos consigan su sueño. Practica el win and win. Todo el mundo gana.

Resumiendo, aquellos años de formación me dieron mucha información que he podido aplicar a mí misma, pero que sin la ayuda del profesional especializado a acompañarte el trabajo no estará completo.

  • Que a veces confundimos hobby con misión de vida y que cuando tú no te haces consciente la vida te guía.
  • Que de los éxitos se aprende y de los fracasos también, porque marcan el camino que no debes tomar para repetirlos.
  • Que la especialización es necesaria.
  • Que la estrategia obligatoria y que cada profesional te da la llave para que abras con éxito tu negocio.
  • Que si haces bien tu trabajo pero no te ven , simplemente no existes.
  • Y que no sirve de nada todos los conocimientos que adquieras a lo largo de 20 años si no te lanzas, no te valoras y no lo vendes con las palabras adecuadas.

Si los aciertos nos ayudan los errores nos ayudan a veces más. El mundo de las terapias alternativas hizo conocerme, mirar para adentro, y conocerlas. Mi fracaso en el emprendimiento me hizo conocer los pasos que salté y lo que no volverá a pasar.

Las terapias siguen formando parte de mi vida personal y ahora acompaño a otros profesionales a establecer la estrategia que yo no supe aplicar a mí misma en el pasado, pero de la que aprendí todo para el presente.

 

 

 

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